21 de marzo de 2009




Claudia era una chica de mirada muy profunda y de garganta del color azul del mar.
Juan por otro lado era un tipo muy cerrado un artista en esto de la soledad.
Claudia no tenía muchos amigos en el barrio pero todos conocían su profesionalidad.

Juan hacia poco que llegó a la ciudad y quiso la casualidad que Juan y Claudia se encontraran en un bar.
Juan miró a Claudia e intentó disimularlo, pero solo le faltó gritar te quiero.
Claudia que es muy viva y de esto sabe un rato largo vio la oportunidad de sacarse unos euros.

Y Claudia se acerca a Juan y le susurra al oído cuanto estas dispuesto a pagar por una noche conmigo.
Y Juan que le acaricia la cara con las yemas de los dedos le responde no lo se, no lo se cariño.

Como voy a poner precio a la mas bella flor que encontré en el camino cuando ya había a dado el amor por perdido.
Te daría toda mi vida, si quitaras esta espina, que has dejado clavada en mi corazón.

Claudia rompió a llorar como una niña y se olvidó de las esquinas que marcaban su piel.
Y Juan con la voz casi temblando, le dijo quédate a mi lado, no me importa tu pasado.
Y Claudia se acerca a Juan y le susurra al oído sabes cuanto puedes ganar o perder conmigo.
Y Juan que le acaricia la cara con las yemas de los dedos le responde no lo se, no lo se cariño...



Como voy a poner precio a la mas bella flor que encontré en el camino cuando ya había a dado el amor por perdido. Te daría toda mi vida, si quitaras esta espina, que has dejado clavada en mi corazón.


David G.