
Ella siempre ha creído en el amor romántico. En ese amor que surge en un cruce de miradas, en un hola o en un adiós.
Él siempre se mantuvo al margen de los sentimientos. Actuaba exclusivamente con la razón, alzando un muro inmenso ante su corazón.
Ella derramó millones de lágrimas, quizás miles de millones, por amor. Pero seguía creyendo en ese hombre que todas las películas le mostraban.
Él quizás solo ha llorado 3 veces en su vida, y ninguna por amor.
Ella tenía el corazón lleno de cicatrices.
Él había dejado a lo largo de su vida miles de corazones rotos.
Ella fracasaba en el amor y en la vida por miedo a fallar, dejando todo lo empezado sin acabar.
Él fracasaba en la vida por romper con todo con lo que empezaba a sentir.
Ella se enamoró de él.
Él sintió miedo por primera vez en su vida, al ver que ella estaba traspasando su muro.
Ella no se atrevía a acercarse a él, y fue ahí cuando comprendió que la vida no es tan fácil como en las películas.
Él intentó hacerle daño para apartarla de su vida.
Ella se deshizo en lágrimas durante miles de noches.
Él no podía evitar seguirle con la mirada siempre que la tenía cerca.
Ella no podía evitar quererle a pesar del daño.
Él siempre que pasaba por su lado le rozaba, tan solo para poder sentir el tacto de su piel.
Ella no podía evitar sentir un escalofrío al tenerlo cerca y cerraba los ojos para hacer ese momento eterno.
Él pensaba en ella inconscientemente, pero seguía negando que hubiese fallado en el único propósito de su vida: no sentir.
Ella empezó a perder la ilusión y empezó a no creer en el amor.
Él se estaba cansando de huir.
Ella se estaba cansando de llorar.
Él comenzó a buscarla.
Ella huía de la realidad constantemente.
Él se acercó a ella.
Ella sintió como el estomago se le encogía.
Él recorrió el cuello de ella, dejando que su aliento se introdujera por cada uno de sus poros.
Ella cerró los ojos mientras él le susurraba te quiero.
Él se quedó clavado ante la mirada de ella.
Ella sintió como todo desaparecía a su alrededor.
Él empezó a reseguir, con los dedos temblorosos, los labios de ella.
Ella respiró profundamente y sintió como el corazón se le iba a salir del pecho.
Él rozó sus labios con los de ella.
Ella cerró los ojos y se dejó llevar...
Él cerró los ojos y se dejó llevar...
Él siempre se mantuvo al margen de los sentimientos. Actuaba exclusivamente con la razón, alzando un muro inmenso ante su corazón.
Ella derramó millones de lágrimas, quizás miles de millones, por amor. Pero seguía creyendo en ese hombre que todas las películas le mostraban.
Él quizás solo ha llorado 3 veces en su vida, y ninguna por amor.
Ella tenía el corazón lleno de cicatrices.
Él había dejado a lo largo de su vida miles de corazones rotos.
Ella fracasaba en el amor y en la vida por miedo a fallar, dejando todo lo empezado sin acabar.
Él fracasaba en la vida por romper con todo con lo que empezaba a sentir.
Ella se enamoró de él.
Él sintió miedo por primera vez en su vida, al ver que ella estaba traspasando su muro.
Ella no se atrevía a acercarse a él, y fue ahí cuando comprendió que la vida no es tan fácil como en las películas.
Él intentó hacerle daño para apartarla de su vida.
Ella se deshizo en lágrimas durante miles de noches.
Él no podía evitar seguirle con la mirada siempre que la tenía cerca.
Ella no podía evitar quererle a pesar del daño.
Él siempre que pasaba por su lado le rozaba, tan solo para poder sentir el tacto de su piel.
Ella no podía evitar sentir un escalofrío al tenerlo cerca y cerraba los ojos para hacer ese momento eterno.
Él pensaba en ella inconscientemente, pero seguía negando que hubiese fallado en el único propósito de su vida: no sentir.
Ella empezó a perder la ilusión y empezó a no creer en el amor.
Él se estaba cansando de huir.
Ella se estaba cansando de llorar.
Él comenzó a buscarla.
Ella huía de la realidad constantemente.
Él se acercó a ella.
Ella sintió como el estomago se le encogía.
Él recorrió el cuello de ella, dejando que su aliento se introdujera por cada uno de sus poros.
Ella cerró los ojos mientras él le susurraba te quiero.
Él se quedó clavado ante la mirada de ella.
Ella sintió como todo desaparecía a su alrededor.
Él empezó a reseguir, con los dedos temblorosos, los labios de ella.
Ella respiró profundamente y sintió como el corazón se le iba a salir del pecho.
Él rozó sus labios con los de ella.
Ella cerró los ojos y se dejó llevar...
Él cerró los ojos y se dejó llevar...
