Hoy en día llamamos amigo a cualquiera que pase por nuestro lado y nos olvidamos del sentido real de la palabra amistad.
Los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano y en mi caso me sobra uno. Y son esas cuatro personitas las que me acompañan, no siempre físicamente, día a día.
Me gusta pensar que el destino tuvo algo que ver entre nosotras. Así eran las cosas: dar y recibir, pero sobretodo dar. Nos apoyábamos para comprender las cosas que nadie del mundo parecía comprender. Aunque hubo cosas que nunca comprendimos, pero también nos apoyamos.
