
La soledad viene sin avisar. A veces es agradecida y otras es odiada.
En momentos de soledad es cuando a uno le da por pensar en lo malo de la vida sin darse cuenta que tras el cristal frio de su habitación hay miles de personas esperando verle sonreír. Y cuando conseguimos darnos cuenta y salimos de nuestra burbuja, ahí es cuando nos damos cuenta de que la vida tiene su lado bonito, que el cielo no siempre está contaminado, que el vuelo de las palomas está infravalorado y que siempre merece la pena notar los rayos del sol en nuestra piel.
En momentos de soledad es cuando a uno le da por pensar en lo malo de la vida sin darse cuenta que tras el cristal frio de su habitación hay miles de personas esperando verle sonreír. Y cuando conseguimos darnos cuenta y salimos de nuestra burbuja, ahí es cuando nos damos cuenta de que la vida tiene su lado bonito, que el cielo no siempre está contaminado, que el vuelo de las palomas está infravalorado y que siempre merece la pena notar los rayos del sol en nuestra piel.
