17 de abril de 2009



Una dulce melodía sonaba cuando entró en la habitación. Ella le esperaba sentada, con la misma mirada de inexpresión con la que le dejó cinco años atrás. Y justo en aquel momento se dió cuenta de que ni 1825 días, miles de quilómetros de distancia y cien mujeres serian capaces de hacerle olvidar ese perfume, esas manos, esos labios, esa mirada...