
Nadie nos enseña a vivir. Y a pesar de intentarlo hacer de la mejor manera posible, siempre fallamos.
Nos empeñamos en buscar la perfección en nuestras vidas, sea lo que sea tiene que ser perfecto: el chicho, la casa, el coche, el perro… Y nos olvidamos que lo realmente perfecto se encuentra en las imperfecciones. No siempre nos enamoramos del chico perfecto, ni logramos vivir en la casa más bonita…pero seguro que en aquel chico o en aquella casa encuentras la felicidad extrema. Esa felicidad que provoca sonrisas desmesuradas e incluso lágrimas.
Olvidémonos de las etiquetas, de los cánones y vivamos la vida sin preocuparnos de si es o no lo mejor para nosotros.
Arriésgate, porque al fin y al cabo la vida se basa en ser feliz.
Nos empeñamos en buscar la perfección en nuestras vidas, sea lo que sea tiene que ser perfecto: el chicho, la casa, el coche, el perro… Y nos olvidamos que lo realmente perfecto se encuentra en las imperfecciones. No siempre nos enamoramos del chico perfecto, ni logramos vivir en la casa más bonita…pero seguro que en aquel chico o en aquella casa encuentras la felicidad extrema. Esa felicidad que provoca sonrisas desmesuradas e incluso lágrimas.
Olvidémonos de las etiquetas, de los cánones y vivamos la vida sin preocuparnos de si es o no lo mejor para nosotros.
Arriésgate, porque al fin y al cabo la vida se basa en ser feliz.
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