Hay días en los que te paras a hacer un balance de tu vida y acabas dándote cuenta de que no estás llegando a ningún lugar, que no estás haciendo nada bien, que estás haciendo daño a la gente que te rodea y que te estás haciendo daño a ti…
Es ahí cuando decides cambiar con todo y empezar de cero, pero entonces lo que faltan son las fuerzas... Y esperas a que alguna de las tantas personas que te rodean te de un pequeño empujón que te ayude a seguir caminando, pero tan solo consiguen frenarte cada día un poco más... hasta llegar a pararte del todo.
Ahí me encuentro yo, sola y parada en medio de un camino al cual no le veo salida. Pero esta vez quiero que todo salga bien… y cuanto más lo quiero, más se tuercen las cosas…
Tan solo pido una cosa: no tener que hacer el camino sola...
